El día que todo empezó

El aposento estaba escavado en la roca como el resto de la fortaleza, era sobrio, no había muestras del verdadero poder del personaje a quien pertenecía, Sir Esmund, el Gran Caballero del Albatros,  ni de su verdadera riqueza. Cualquiera que entrara en él podría confundirlo con una celda de cualquier monasterio si no fuera por los pocos pero robustos…

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