Prólogo: Los Caballeros del Albatros

Sir Esmund contemplaba junto a su sobrino Cardoman, su escudero, la lontananza.  En esa noche donde las lunas de Ikenia estaban en su apogeo, regando de una luz poco habitual todas las tierras que divisaban, ardía un castillo fortaleza próximo rodeado de un mar de antorchas, a su alrededor a distancias variables, brazos de fuego abrazaban numerosos puntos, en una vorágine increíble de…